En la capital andaluza, con un sol radiante, acompaña a su hija al altar
Ser padre es algo valioso. Un vínculo que te hace sentir especial como pocas cosas en la vida. Y cuando eres padre de una hija, ese sentimiento se multiplica: cuidas, proteges y acompañas su corazón hasta que llega la persona que la hará feliz.
Y cuando llega el momento de que tu hija decide tomar su camino con la persona que ha elegido, se muestra el orgullo y emoción.
Así ocurrió este sábado, cuando se cumplió el deseo de Andrés: pudo acompañar a su hija (ya convertida en una mujer) hasta el altar en Sevilla. Fue un momento lleno de emoción. Probablemente, la novia más emocionada de toda Andalucía, viendo cómo ese sueño que parecía tan difícil se hacía realidad. Fue un día inolvidable para familiares y amigos, lleno de lágrimas, sonrisas y mucho amor.
Gracias, Andrés, por estar ahí a pesar de todo.
Gracias, Ana, por cuidar y acompañar con tanto amor.
Ellos son un ejemplo de vida.
Os deseamos toda la felicidad del mundo.


