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Un día inolvidable para Alejandro

Alejandro es un peruano que, con tan solo 21 años, dejó su tierra para buscar un futuro mejor en Barcelona. Allí no solo encontró trabajo, sino también el amor de su vida, Rosa, con quien formó una preciosa familia.

Años después, la vida lo llevó hasta Granada, donde siguió trabajando con esfuerzo y alegría para darles a sus hijos el futuro que merecían.

Siempre fue un hombre activo, lleno de energía y con una sonrisa capaz de iluminar cualquier lugar. Pero un día, la ELA tocó su puerta… y su forma de vivir cambió para siempre.

Lejos de rendirse, su familia se unió más que nunca . Se apoyan, se cuidan y forman parte de AGRAELA, donde conocieron a personas increíbles que caminan junto a ellos.

Entre ellos, Marcelo, su enfermero, que cada día lleva alegría con su acento argentino-andaluz, y Belén, junto a muchos sanitarios más, que ayudaron a cumplir el gran deseo de Alejandro: ir a comerse una paella junto al mar en Carboneras

Después de año y medio desde el diagnóstico, y muchos meses sin poder salir de casa, llegó el gran día. El sábado, la brisa del mar acarició su rostro, sus pies sintieron de nuevo el agua salada y su corazón se llenó de vida.

Hubo sonrisas, abrazos, reencuentros y mucha ternura. Fue un día mágico que quedará grabado en todos nosotros.

Alejandro cumplió su deseo… y nosotros recibimos el mejor regalo: verlo feliz.

Gracias a estas personas maravillosas por recordarnos que la familia —la que nace y la que elegimos— es el motor que nos sostiene.

Porque como decían los mosqueteros:

🗡️ “Uno para todos y todos para uno.”

Alejandro, que esos ojos sigan brillando y esos labios sigan repartiendo besos cada día.