A veces, la vida nos regala momentos que se quedan grabados para siempre.
Cuando parece que ya lo has sentido todo, llega algo que te toca el alma y te recuerda lo que de verdad importa.
Rafael, un hombre lleno de fortaleza y amor, atraviesa una etapa difícil marcada por la enfermedad. A su lado, Patricia, su compañera de vida, ejemplo de lucha y ternura constante, y su hija Lucía, una luz brillante que ilumina cada día con su sonrisa.
Gracias a la Fundación Ambulancia del Deseo, su sueño se hizo realidad: celebrar su cumpleaños y el de su hija en PortAventura
Dejaron atrás por unas horas el hospital, la rutina y el peso de la enfermedad, para llenarse de risas, abrazos y emoción.
Ese día fue mucho más que una salida…
Fue una dosis de vida, de amor y de esperanza.
Porque los deseos no solo se cumplen…
Se sienten, se viven y se guardan para siempre en el corazón.
Gracias a todos los que hacen posible que historias como la de Rafael nos recuerden que la felicidad también viaja en ambulancia.


