Una vez más, los deseos han vuelto a encontrar su camino ![]()
Desde la Sede Norte de la Fundación Ambulancia del Deseo, hemos tenido el privilegio de cumplir dos deseos muy especiales, unidos por algo que no entiende de kilómetros: el amor.
Mónika soñaba con volver a visitar la playa de Somo, en Cantabria, ese lugar donde tantas veces recogió conchas. Mientras su nieta, con la ilusión intacta, le decía: “Abuelis, aquí hay otra”. Volver al mar fue volver a los recuerdos, a la calma y a los pequeños momentos que lo significan todo.
Ese mismo hilo invisible nos llevó hasta Asturias, donde César viajó a Ribadesella para reencontrarse con su madre en unas fechas tan señaladas. Porque a veces, el mayor deseo es simplemente estar juntos, mirarse y sentirse en casa.
Dos destinos distintos, un mismo sentimiento: cumplir deseos que nacen del corazón.
Gracias a todas las personas que lo habéis hecho posible.
Gracias por vuestra energía solidaria, por creer, por sumar y por acompañarnos en este camino lleno de humanidad.
Porque mientras haya deseo, siempre habrá esperanza. ![]()



