Lola soñaba con volver a ver la playa, disfrutar de un paseo junto al mar y compartir una comida rodeada de su familia.
Desde muy temprano, la recogimos en Cartagena, llena de emoción durante el traslado hacia el destino elegido: Los Alcázares, un lugar que conoce muy bien desde hace años y que ha sido testigo de momentos únicos junto a los suyos.
Ante la belleza y la calma del Mar Menor, Lola volvió a sentir la brisa marina y a recorrer el paseo marítimo acompañada por su familia y su cuidadora, que no se separaron de ella en ningún momento, asegurándose de que disfrutara cada instante.
¡Y qué gran idea! Hicimos una pausa para saborear unos deliciosos churros con chocolate, recargando energías antes de continuar con el paseo hasta la hora de comer.
Entre anécdotas y sonrisas, incluso nos colamos en una boda para saludar a la Virgen de la Asunción antes de reunirnos con sus sobrinos y hermanos, y disfrutar juntos de un rico menú italiano.
Fue un día lleno de risas, recuerdos y miradas de amor.
Lola volvió a disfrutar del mar, del sol y del abrazo de su familia.
Un día sencillo… pero lleno de vida.
Porque cumplir deseos no es solo un gesto: es regalar momentos que permanecen para siempre.