El deseo de Liberio: volver a sentir Asturias
Liberio tenía un sueño muy claro: volver a sentir su tierra, Asturias.
Acompañado por su hijo y su nieta, emprendió un viaje cargado de emoción, fe y recuerdos.
Su primera parada fue en la Santa Cueva y la Basílica de Santa María la Real de Covadonga, un lugar que guarda parte de su historia y donde volvió a reencontrarse con la paz y la devoción que siempre le acompañaron.
Después, el camino los llevó hasta los Lagos de Covadonga, donde el murmullo del agua y el eco de la montaña parecían susurrarle los recuerdos de toda una vida.
Allí, con la mirada llena de emoción, Liberio volvió a sentirse parte de su paisaje.
Y como broche final, llegó el momento de ver el mar.
Ese mar del norte que tanto amó, que le habló de libertad, de raíces y de hogar.
Un viaje, tres generaciones y un deseo cumplido que ya brilla para siempre en la memoria.
Gracias a nuestros voluntarios Gunnar y Francisco por su entrega, energía solidaria y corazón.
Porque cada deseo cumplido es una historia de amor, vida y esperanza.
