El deseo de Inma

Desde Jerez hasta El Puerto de Santa María, emprendimos un viaje muy especial con un único propósito: cumplir el deseo de Inma.

Su mayor ilusión era visitar a su hijo y poder compartir con él unos momentos de cercanía, cariño y reencuentro.

Continuamos nuestra ruta hacia un lugar que anhelaba volver a ver, la playa de Valdelagrana.

Allí, todo estaba preparado con mimo y dedicación gracias a El Ayuntamiento de El Puerto de Santa María, a Protección Civil y a la Policía Local de esta localidad, quienes nos esperaban con los brazos abiertos, dispuestos a hacer de ese día algo inolvidable.

Inma, por su estado de salud, no puede caminar sola, pero eso no fue impedimento para que pudiera sentir el agua del mar, la brisa en su rostro y la emoción de un día diferente.

Solo con ver su expresión, su sonrisa en la residencia y su alegría en la playa, sentimos que todo el esfuerzo valió la pena.

Son momentos como estos los que nos llenan el corazón y nos recuerdan por qué hacemos lo que hacemos.

El deseo de Antonio

Un amante de la navegación que, debido a su enfermedad, se encontraba encamado en el hospital y llevaba años sin poder salir a disfrutar del agua.

Gracias al esfuerzo de todos, logramos hacer posible lo imposible: llevarlo al embalse de San Juan para que pudiera volver a vivir esa experiencia que tanto amaba.

El momento más emocionante fue verlo al timón, rodeado de su familia y con una sonrisa que hablaba por si sola. Fue un día lleno de emoción, cariño y recuerdos que quedarán para siempre.

Gracias, a su familia por el buen trato, a la Fundación 38 Grados y a Carlos, que nos prestó su barco, porque entre todos, pudimos hacer su deseo realidad. Y sobre todo gracias a Antonio por recordarnos la fuerza de los sueños.

El deseo de Mari Carmen

Regresar a la playa que tantos veranos la hizo feliz.

Con este gesto, también hacemos posible que toda su hermosa familia pueda disfrutar de unas vacaciones inolvidables juntos.

Disfrutad muchísimo de este verano, Antonio y Mari Carmen, junto a vuestras encantadoras hijas. Lo merecéis.

Que cada momento esté lleno de risas y recuerdos preciosos.

El deseo de Juan

Juan, un sevillano que hizo de Madrid su hogar durante varios años, se encontraba ingresado en el Hospital Universitario Infanta Sofía de San Sebastián de los Reyes. Pero su vida cambió cuando llegó la Ambulancia del Deseo a recogerlo al hospital.

El objetivo era cumplir su mayor deseo: reencontrarse con sus familiares y amigos en Sevilla, en la emblemática Basílica del Gran Poder.

Cuando llegamos al hospital, Juan nos recibió con una mezcla de impaciencia, alegría e ilusión. No podía esperar para regresar a su ciudad natal y disfrutar de la compañía de los suyos. Durante el viaje, Juan no paró de hablar de su vida y todo lo que significaba este viaje para él. Su entusiasmo era contagioso y todos nos sentíamos emocionados de poder hacer realidad su sueño.

Al llegar a la Basílica del Gran Poder nos esperaban hermanos de la Basílica, familiares y amigos de Juan. La emoción se apoderó del momento cuando se produjeron los abrazos y lágrimas de alegría. Juan visitó la Basílica y pudo realizar el tradicional besapié de Jesús del Gran Poder, un momento que siempre recordará.

Después, nos dirigimos al Convento de Santa Ana, donde Juan y su hermana se criaron. Las monjas Carmelitas del convento se alegraron mucho al ver a Juan y compartieron con él recuerdos que hacían brillar sus ojos de emoción y poner una sonrisa llena de nostalgia.

Nos invitaron a una jugosa limonada recién exprimida de los limones de la huerta del convento, un momento que nos hizo sentir como en casa.

Una vez que salimos del convento, nos dirigimos al restaurante donde Juan había reservado para almorzar todos juntos.

Durante la comida, no hubo un instante de silencio. Todo giraba alrededor de alguna anécdota o vivencia que había sucedido a lo largo de sus vidas. La comida fue un momento de alegría y júbilo que jamás se olvidará.

Después de un día lleno de reencuentros, emociones y recuerdos, regresamos a San Sebastián de los Reyes para dejar a Juan en su habitación del Hospital Universitario Infanta Sofía. Su rostro reflejaba una gran sonrisa y una sensación de felicidad que no podía ocultar.

Había podido compartir su día con su gente y eso era todo lo que necesitaba.

Nuestro más sincero agradecimiento al equipo de paliativos del Hospital Universitario Infanta Sofía, en especial a Araceli y Ernesto, médico y enfermero de paliativos, y a AETESYS, en especial a David.

Su apoyo y colaboración han sido fundamentales para que este momento tan especial se haya hecho realidad.

El deseo de Valentina

Valentina tiene 94 años, vive en Alcorcón, en una residencia de mayores, donde su hija la cuida con esmero y dedicación.

Valentina lleva años en Alcorcón, arropada por su familia, pero desde hace tiempo tiene un sencillo y profundo deseo; volver a Maguilla, su pueblo natal.

La recogimos en su residencia donde nos recibió con una sonrisa radiante del brazo de sus nietos.

En el camino a Maguilla nos envolvió con historias vividas y recuerdos familiares que brotaban de su memoria. Al llegar a su casa le esperaba su familia con ilusión y amor, ansiosos por compartir momentos con ella en la que había sido su hogar durante décadas.

Durante su estancia en el pueblo Valentina fue el centro de atención, recibiendo visitas de familiares y vecinos que la rodeaban con cariño y admiración.

Cada reencuentro estaba lleno de risas y lágrimas, momentos emotivos que llenaban el aire de alegría y nostalgia.

Tambien recorrimos juntos algunos rincones del pueblo, y en cada lugar brotaba alguna historia, un suceso que había marcado la vida de algunos de los suyos.

Después de almorzar llegó el momento de la despedida, regresamos con Valentina a su residencia, se despidió de nosotros con un gran beso y una sonrisa enorme, prometiendo no olvidar jamás ese fin de semana.

En ese momento supimos que Valentina había encontrado un pedacito de cielo en Maguilla, rodeada de los suyos y bañada en recuerdos y amor.

El deseo de Elvis

Elvis tenía un deseo “ Volver a su querido Perú, con su querida gente”.

Se encontraba en un hospital en la sierra de Madrid, parecía imposible pero su médico le habló de nosotros y todo comenzó.

Su familia y amigos hicieron los trámites para el vuelo, nosotros fuimos desde Murcia lo recogimos y lo llevamos en nuestra ambulancia al aeropuerto.

Después de algunas complicaciones burocráticas, de muchos miedos, pero muchas más ganas e ilusiones, Elvis viajó en un avión con su hermana Lidia rumbo a cumplir su sueño.

El país que lo vió nacer, su familia, sus amigos, lo estaban esperando con muchas ganas de darle un abrazo infinito y cargarlo de energías.

El deseo de Francisco

Francisco nos recibió con una sonrisa llena de emoción. Estaba a punto de cumplir su deseo, inimaginable después de pasar tanto tiempo en el hospital: volver a escuchar misa en su querida iglesia, La Santa de Totana.

No era solo una misa. Para él, significaba reencontrarse con su fe, rodeado de su familia. Ese día también recibió a su nuevo compañero, el osito Mario, que no soltó ni un instante.

Después, compartimos un aperitivo todos juntos, entre risas y abrazos. Fue un momento sencillo, pero lleno de amor. Para Francisco, un recuerdo inolvidable.

El deseo de Carmen

Carmen Gallano, reconocida psiquiatra y psicoanalista, tenía un último deseo muy especial: volver a ver el mar.

Aunque la playa de Hendaya estaba masificada, encontramos un rincón más tranquilo en Onda Rubia, donde Carmen pudo cumplir su deseo acompañada de sus personas más queridas: su hija Laura y su pareja Irene, su hermana Marisol y su nieto Bruno.

A pesar del intenso calor, Carmen disfrutó del mar que tanto añoraba… y también de un helado, mirando el horizonte con una sonrisa serena.

Gracias a nuestros voluntarios José Manuel y Aitor, por hacer posible este viaje lleno de emoción y ternura.

El deseo de Tere

Hace unos días cumplimos otro deseo de Tere, una enferma con un ELA muy avanzado, donde asistió a las jornadas de ELA que se celebraron en el hospital Santa Lucía.

Allí pudo escuchar testimonios de familiares, sanitarios y amigos, reencontrase con otros enfermos como ella y darle también voz a su propia historia.

Una mañana inolvidable, donde ha llorado, ha recibido muchos besos, cariño, palabras de ánimo, fuerza y coraje.

Un día donde ha podido sentirse parte de un gran proyecto y contribuir de alguna manera al propósito de las jornadas.

El deseo de Jero

Ha sido un viaje que no solo recorrió kilómetros, sino también nuestras almas.

Cuatro personas unidas por algo más profundo que el destino. En el corazón de todos brillaba Jerónimo, Jero para los amigos, un guerrero silencioso, paciente con un diagnóstico crónico avanzado. Su deseo: respirar la calma de la montaña en la Pina de Montalgrao, contemplar la pequeña ermita de Santa Bárbara y sentir, una vez más, el abrazo de la vida.

A su lado, su compañera de vida, Josefin, su amor de siempre, quien no se apartó ni un instante, con lágrimas contenidas y una ternura infinita. Con ellos, nosotros dos: cuidando no solo su cuerpo, también su corazón, regalando compañía, sonrisas y muchas fotos para el recuerdo.

La montaña, aún en junio, nos recibió con un manto verde y un viento fresco, como si supiera que ese día íbamos a recoger momentos para la eternidad.

La ermita de Santa Bárbara, silenciosa y acogedora, fue testigo de abrazos largos, miradas que hablaban sin palabras, lágrimas y una promesa implícita entre Jero y Josefin: que el amor no se termina, solo se transforma.

No fue un viaje cualquiera. Fue un momento inolvidable, un acto de valentía y una celebración de la vida, incluso en su fragilidad. Y, sobre todo, fue la prueba de que, cuando el corazón guía el camino, ningún lugar queda demasiado lejos para la Ambulancia del Deseo, y ningún adiós es completamente definitivo.

Gracias de corazón, Jero y Josefin, por dejarnos compartir este instante tan lleno de humanidad y amor.