Ingrid llevaba meses hablando con ilusión de la Navidad de PortAventura. Decía que allí las luces brillaban distinto, que la magia tenía un olor especial y que, si conseguía llegar, quería comprarse el peluche del pájaro loco, ese que siempre lograba arrancarle una sonrisa.
Sus padres la escuchaban con ternura, deseando poder regalarle ese instante que se había convertido en su mayor sueño.
Cuando se pusieron en contacto con la Fundación Ambulancia del Deseo, no dudamos un segundo.
Una fría mañana de diciembre, nuestros voluntarios Silvia, Jorge y Raquel partieron rumbo a Sueca. Ingrid subió a la ambulancia con los ojos llenos de emoción, mientras sus padres la acompañaban entre nervios, ilusión y esperanza.
Al llegar a PortAventura, la Navidad la envolvió por completo: luces, música, colores…
En cada rincón, Ingrid encontraba un nuevo motivo para sonreír. Los elfos se inclinaron hacia ella y le susurraron:
“Hoy es tu día”.
Y lo fue.
En el Circo de la Navidad, Ingrid miraba el espectáculo con los ojos muy abiertos. Aplaudía, reía, celebraba cada número como si fuese un tesoro que guardaba directamente en el alma.
Sus padres la observaban, sabiendo que ese recuerdo se quedaría con ellos para siempre.
Al final del día, con el corazón lleno y las manos frías, Ingrid abrazó fuerte a su nuevo peluche del pájaro loco.
Había cumplido su deseo… y había vivido una jornada hecha de amor, acompañamiento y magia compartida.
Ese día, la Navidad brilló para ella de una manera única.
Un brillo que seguirá iluminando su historia y también la nuestra.
A Antonio, Nikol e Ingrid: gracias por permitirnos formar parte de un día que nunca olvidaremos.






















