Una jornada inolvidable de reencuentro con la naturaleza, los amigos y la familia

Hay deseos que parecen sencillos, pero que para algunas personas significan volver a vivir. Después de más de una década sin poder disfrutar de un día fuera de casa más allá de sus visitas médicas obligatorias, Adelina ha cumplido el sueño de volver a sentir la brisa del mar, tocar el agua con sus propias manos y compartir una jornada imborrable con las personas que más quiere.
Para lograrlo, se puso en marcha un dispositivo compuesto por una ambulancia, un equipo sanitario especializado, su familia, sus amigos y el embajador de la fundación, Jin. Todos compartieron un único objetivo: hacer realidad este deseo y demostrar que, en ocasiones, la mejor medicina reside en una sonrisa, un abrazo y el sonido de las olas.
Desde la Fundación Ambulancia del Deseo quieren expresar su más sincero agradecimiento a todas las personas e instituciones que sumaron fuerzas para hacer posible esta experiencia. Con este traslado no solo se cumplió un sueño, sino que se creó un recuerdo que permanecerá para siempre en el corazón de todos los que formaron parte de él.