A sus 96 años y tras sufrir un ictus, rompe barreras a través de la fe y la música

Carmen, a sus 96 años, ha dedicado toda su vida a cuidar de su familia. Hace cuatro años, un grave ictus lo cambió todo, dejándola completamente dependiente, en una cama y sin poder moverse, hablar ni comer. Sin embargo, la enfermedad jamás pudo apagar su profunda fe.
Ella conservaba un único deseo: volver a peregrinar al Santuario de Lourdes, ponerse frente a la Virgen, el lugar que tantas veces visitó junto a su hijo, y rezar por él y por todos los enfermos. La Fundación Ambulancia del Deseo pudo hacer realidad este sueño, convirtiendo la inmensa felicidad de Carmen en un auténtico regalo para todos los asistentes.
El momento más mágico del viaje ocurrió cuando, rompiendo toda barrera física y médica, Carmen unió su voz a la de los demás peregrinos para cantar con el alma el Ave María. Desde la fundación agradecen profundamente a Carmen por dar una lección de fe que jamás olvidarán, así como a su maravillosa familia por arropar al equipo de voluntarios en todo momento durante esta experiencia llena de emociones irrepetibles.