Una tarde cargada de mar, recuerdos familiares y reencuentros mágicos

Tras 23 años sin poder salir de casa debido a diferentes problemas neurológicos y posteriores fracturas óseas, María Antonia volvió a recorrer aquellos lugares que siempre han ocupado un lugar especial en su corazón: las calles del centro de Cartagena, sus tiendas y su querido puerto.
Acompañada por su maravillosa familia, unida y llena de energía, disfrutó de una tarde cargada de emociones, recuerdos y sonrisas. Gracias a la colaboración de la Autoridad Portuaria de Cartagena, el equipo de la Fundación Ambulancia del Deseo pudo acceder a la terminal de cruceros para acercarla hasta el mar que tanto ama, permitiéndole contemplar los faros que custodian la entrada al puerto.
La jornada estuvo llena de momentos mágicos e inesperados. También los acompañó la perrita de la familia y, durante el paseo, tuvieron la suerte de encontrarse con un educador canino. Este encuentro hizo posible una entrañable reunión con numerosos perros y sus cuidadores, quienes se mostraron sorprendidos y profundamente emocionados al conocer la historia de superación de María Antonia.
Fue una tarde fantástica, repleta de cariño, emoción y vida, de esas que recuerdan a los voluntarios de la fundación el verdadero valor de cada deseo cumplido.