Regresa a Rotterdam para reencontrarse con su familia
Tras un trayecto lleno de emoción, de miradas que lo dicen todo, de recuerdos que vuelven y de abrazos que sanan se logra entender la verdadera importancia de los deseos que cumplimos: ser puente entre el amor, la cercanía y esos instantes que se quedan para siempre en el corazón.
Antoinettsa, con sus 72 años, nos ha regalado también su fortaleza, su dulzura y su historia. Este viaje quedará grabado como uno de esos capítulos que iluminan la vida.
Este deseo ha sido posible gracias a la colaboración con la Ambulancia del Deseo de Holanda sumando esfuerzos para hacer realidad un momento único.
Gracias, Antoinettsa, por permitirnos acompañarte. Y gracias a su familia, por abrirnos las puertas de un deseo tan especial y sobre todo gracias a Jorge, Andrés, Silvia, Jan y Eric por hacerlo posible.


