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Carmen se reencuentra con su Jesús del Gran Poder a los 93 años

Carmen revive un emotivo regreso a la Basílica que marcó su vida

Con 93 años recién cumplidos, Carmen arrastra una inmovilidad grave y numerosas enfermedades crónicas en fase paliativa. Sin embargo, pese a todo lo que carga, siempre tuvo algo intacto dentro de ella y un deseo: volver a estar enfrente de su Jesús del Gran Poder.

El pasado 12 de febrero, después de unas semanas que no acompañaban, con un mal temporal con lluvias y borrascas, el tiempo dio un poco de tregua y el sol decidió asomarse en Sevilla. Y con esa mañana resplandeciente, también llegó el momento de cumplir su ansiado anhelo.

Acompañada por su familia, Carmen pudo acudir a la Basílica de Jesús del Gran Poder. Allí asistió a misa y vivió un reencuentro cargado de emoción, fe y serenidad. Su rostro reflejaba muchas emociones al mismo tiempo. Estaba conmovida, pero también profundamente en paz.

La jornada no terminó en el templo. Aprovechando el buen tiempo, Carmen pudo disfrutar de un desayuno al sol en la cercana plaza de San Lorenzo, completando una mañana que quedará grabada en la memoria de todos los presentes.

Sus palabras, pronunciadas con la naturalidad de quien siente que ha cumplido algo esencial, resonaron con fuerza:

“Ya me puedo morir tranquila…”

Al abandonar la Basílica, Carmen se despidió con la fe intacta y la serenidad de quien siente que ha cerrado un círculo importante en su vida.

Momentos como este nos recuerdan que cumplir un deseo es mucho más que realizar un traslado. Es acompañar historias de vida, respetar creencias profundas y dar valor a aquello que ha sido importante durante décadas. En situaciones de fragilidad, estos gestos se convierten en actos de dignidad, de humanidad y de paz.